Últimamente se ha hablado mucho de qué significa no deflactar el IRPF y por qué es relevante para el bolsillo del contribuyente. Entender este mecanismo es clave para que un contribuyente sepa por qué puede acabar pagando más impuestos aunque su sueldo apenas haya cambiado.
¿Qué significa deflactar el IRPF?
El primero de los términos es “deflactar”. Cuando hablamos de deflactar el IRPF nos referimos a ajustar los tramos (y a veces los tipos) del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF) para compensar la inflación o las subidas generales de los salarios.
Vamos a explicarlo de otra forma. La Renta tiene una escala progresiva, se tributa más cuando se gana más. Esa progresividad está diseñada a partir de unos tramos de ingresos. Si estamos en el tramo más bajo de ingresos, el tipo impositivo es el más bajo, y conforme vamos subiendo de tramo, también va subiendo el tipo impositivo. Como si fuera una escalera en la que cada peldaño implica tener más ingresos y pagar un porcentaje más alto de impuestos.
En los últimos años la inflación ha hecho subir los precios, pero también han subido los salarios (aunque no tanto como nos gustaría). Pero los tramos de IRPF se han quedado congelados. Esto implica que ahora, aunque el salario es más alto, la situación es idéntica (o peor), porque los precios también son más altos. En cambio, los tramos de IRPF no han subido, por lo que ese salario más alto ahora paga más impuestos.
En definitiva, deflactar el IRPF significa actualizar los umbrales de los tramos del impuesto para que los contribuyentes no “salten” a un tramo superior sólo por el efecto del alza de precios/ingresos nominales.
¿Por qué es importante deflactar los tramos de IRPF?
Veamos cómo este fenómeno afecta a los contribuyentes, y por qué es algo a tener en cuenta.
Si no se hace esa actualización de los tramos de IRPF, aun cuando un contribuyente tenga un pequeño aumento salarial para compensar la inflación, puede acabar tributando más o con un tipo efectivo mayor, aunque su poder adquisitivo real no haya mejorado.
En España, salvo excepciones autonómicas, la actualización automática de los tramos del IRPF a la inflación no se ha llevado a cabo de forma general desde hace años.
Por lo tanto, cuando hablamos de no deflactar los tramos de IRPF, estamos hablando de que los límites de renta gravada permanecen “fijos” mientras los precios y salarios suben, lo que genera un aumento de la carga fiscal “en frío”.
Para el contribuyente, no deflactar el IRPF implica:
- Pérdida de poder adquisitivo: Si los ingresos suben para ajustarse a la inflación, pero los tramos del IRPF no se actualizan, puede ocurrir que el contribuyente pase a un tramo de tipo marginal más alto sin que realmente haya mejorado su nivel de vida.
- Aumento del tipo efectivo medio: la falta de deflactación provoca que el tipo efectivo que paga el contribuyente (lo que realmente sale de su bolsillo) aumente aunque nominalmente los ingresos sean casi iguales.
Es decir, no deflactar los tramos de IRPF es una “subida encubierta de impuestos”. Pero no es la única, a continuación te explicamos la otra forma que tiene el Gobierno de subir impuestos sin que realmente hayan modificado nada.
Mínimos personales y familiares: el otro “olvido fiscal”
Otro aspecto ligado al aumento de la carga fiscal que muchos contribuyentes desconocen: los llamados mínimos personales y familiares.
Los mínimos personales y familiares representan la parte de la renta que no está sujeta a gravamen en el IRPF porque se considera que debe destinarse a cubrir las necesidades básicas del contribuyente y de su familia. Además de un mínimo del contribuyente que aplica a cada persona, hay otros por descendientes o ascendientes a cargo y por discapacidad.
El mínimo del contribuyente con carácter general es de 5.550 € al año. Si el contribuyente tiene más de 65 años, este mínimo se incrementa en 1.150 €, y si supera 75 años, en 1.400 € adicionales. Como hemos dicho antes, también se incrementa por tener hijos o padres a cargo, o por minusvalías reconocidas.
Aunque estas cuantías se han fijado hace años, la subida de precios (inflación) las ha erosionado en términos reales: es decir, lo que hoy 5.550 € representan en poder de compra es mucho menos que hace unos años.
Por tanto, aunque nominalmente “no han bajado”, su valor real sí lo ha hecho. Esto implica que quien aplica esos mínimos disfruta de una parte exenta menor en términos de poder adquisitivo. Como resultado, alguien con unos ingresos modestos podría acabar tributando más que hace años aunque su situación personal/familiar no haya cambiado.
Como hemos explicado, no deflactar los tramos de IRPF supone una subida fiscal silenciosa: aunque los tipos oficiales no cambien, la progresividad “se ajusta” al alza para muchos contribuyentes. Y la falta de actualización de los mínimos personales y familiares agrava ese efecto.
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